Piel de poema, rellena de versos
de interminables besos con sangre
de caricias furtivas bajo la luz tenue de la cera candente.
Arquear los parpados
y sentir lo intangible como en un mar de deseos sin tacto,
un perfume perenne en los senos que inunda la oscuridad de esta soledad.
La verdad no se sabe, se bebe en vaso de dudas.
Piel de poema sin mañana dibujado,
tal vez adivinado y soñado,
cantado o recitado,
untado de las más suaves mieles del futuro
incierto pero deseado.
Quizás el tiempo detenido en una palabra
bastaría para completar una vida.